Muchos emprendedores todavía dudan del poder real del networking.
Creen que construir una red es perder tiempo, que “eso es para otros” o que “si no hay venta, no sirve”.
Y te entiendo. A mí también me pasó al inicio.
Uno comienza con la presión de facturar, de cerrar clientes, de lograr resultados rápidos.
Y en ese camino, solemos mirar a las personas solo como oportunidades de negocio.
Pero ese no es el verdadero networking.
https://www.youtube.com/watch?v=gzPWv7fYsYs
He aprendido, tanto por experiencia como por acompañar a otros emprendedores, que el networking más valioso no se basa en intereses… sino en confianza, camaradería y generosidad.
👉 Se empieza con algo tan sencillo (y tan poderoso) como construir primero tu marca personal.
Que la gente sepa quién eres, qué valores te mueven, cómo piensas y desde dónde actúas.
👉 Y luego, se cultiva una red.
Una red que no se mide por cantidad de contactos, sino por la calidad de las relaciones.
Relaciones reales, humanas, auténticas. Que no nacen de la venta, sino de la conexión.
Porque cuando no buscas ganar, sino aportar, cuando no pides primero, sino acompañas, el impacto es más profundo y más duradero.

Hoy puedo decirlo con convicción:
Tu red puede ser uno de los pilares más sólidos sobre los que tu empresa puede sostenerse y escalar.
No se trata de ver a los demás como clientes potenciales.
Se trata de entender que hay personas que caminarán contigo, que te abrirán puertas, que te darán ideas, alianzas, consejos o simplemente una palabra de aliento cuando más lo necesites.