Emprender es emocionante, desafiante y muchas veces… impredecible.
Pero si hay algo que he aprendido —tanto por experiencia como acompañando a otros emprendedores— es que la mayoría de los negocios no quiebran por falta de ideas, sino por errores financieros.
Errores silenciosos, que al inicio no parecen tan graves, pero que a la larga, se convierten en un peso imposible de sostener.
Y si no los detectamos a tiempo, pueden arrastrar incluso a los proyectos más prometedores.
Aquí te comparto los errores financieros más comunes que he visto (y vivido) en el camino emprendedor. Si te identificas con alguno, estás a tiempo de corregir:
Facturar no siempre significa ganar.
Hay negocios que venden mucho… y aún así pierden dinero.
👉 ¿Estás calculando bien tus costos reales? ¿Sabes cuánto te queda libre después de cubrir gastos?
Muchos emprendedores miran la utilidad… pero no el efectivo.
Y ahí está el problema: puedes tener clientes y ventas, pero si el dinero no entra a tiempo, tu negocio se ahoga.
Pedir préstamos sin un plan claro de retorno es una trampa.
Endeudarse por impulso o para “tapar huecos” solo posterga el problema y lo agranda.
Esto es más común de lo que creemos.
Gastar de la caja del negocio como si fuera tu billetera personal rompe toda proyección financiera y dificulta tomar decisiones basadas en datos reales.