Muchos emprendedores no les gusta planificar
Planificar es importante.
Nos da dirección, orden, objetivos claros.
Nos hace sentir que tenemos el control.
Y como emprendedores, planificar debe ser parte de nuestra rutina: proyecciones, metas, cronogramas, presupuestos…
Pero, ¿qué pasa cuando las cosas no salen como lo planeamos?
Ahí es donde muchos se paralizan, se frustran o incluso abandonan.
Porque planificaron para el escenario ideal…
pero olvidaron algo fundamental: también hay que planificar lo no planificado.
En el mundo del emprendimiento, los imprevistos no son una posibilidad.
Son una constante.
👉 Un cliente que cancela.
👉 Un proveedor que falla.
👉 Una tendencia del mercado que cambia sin aviso.
👉 Una enfermedad, una crisis, una nueva competencia.
Y no se trata de vivir con miedo, sino de vivir con preparación consciente.
He aprendido (y lo sigo recordando cada día) que no basta con tener un plan A.
Los emprendedores debemos estar mental y estratégicamente listos para:
✅ Cuando todo va según lo previsto.