Emprender es un viaje solitario… hasta que decides que no tiene por qué serlo.
Muchos líderes creen que un mentor es un “lujo” o alguien que solo necesitan las grandes empresas.
La verdad es que un mentor puede marcar la diferencia entre avanzar a ciegas o caminar con dirección.
Lo he visto, y lo sigo aprendiendo: tener un mentor no significa que alguien haga el trabajo por ti, significa contar con alguien que te guíe, te rete y te ayude a ver lo que quizá no ves.
Ahora bien, buscar un mentor no es solo encontrar “a la persona correcta”.
También requiere que tú estés preparado mentalmente para aprovechar esa relación.
Y aquí entra una palabra clave: paciencia.
✅ Paciencia para escuchar con humildad.
✅ Paciencia para poner en práctica lo que aprendes y no esperar resultados inmediatos.
✅ Paciencia para aceptar críticas constructivas sin que tu ego se interponga.
Un mentor puede mostrarte el mapa, pero tú eres quien debe caminarlo.
Y eso requiere disciplina, apertura y la disposición de aprender incluso cuando no es cómodo.
.png)
Imagina contar con alguien que ya recorrió parte del camino que hoy te toca a ti.
Alguien que pueda compartirte sus errores para que no los repitas.
Alguien que no solo celebre tus victorias, sino que también te advierta de los riesgos antes de que tropieces.
Ese acompañamiento puede ahorrarte años de ensayo y error.